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Hay veces que uno no piensa en dedicarse de manera profesional a la madera. Pero tanto la vida como la madera suelen dar muchas vueltas y, gracias a ello, podemos hablar con empresas como Woodyloop. Sus protagonistas son dos: Álvaro (biólogo, pero con gusto por la música y las artes plásticas) y Lucía (que estudió Humanidades, pero ahora la encontramos inmersa en la decoración).

Sus creaciones siempre tienen algo que decir. Son carteles con mensajes positivos, tratan de alejarse de lo convencional y buscan provocar emociones. ¿Sus materiales? Reciclados: metal, metacrilato… y, por supuesto, madera.

PREGUNTA.- ¿Cómo y cuándo nace Woodyloop?

RESPUESTA.- Álvaro, siempre atraído por los trabajos manuales y los instrumentos necesarios para ello, un día se interesó por unos cajones de madera abandonados que encontró en el campo mientras paseaba con su Jack Russell. Los recogió y, tras sanear los listones mediante tratamiento específico, decidió hacer un cartel con una de las frases de Clint Eastwood en Harry el Sucio: “Go ahead, make my day”. Muy contentos con el resultado, quisimos continuar -colaborando juntos-, desarrollando piezas de madera y de cualquier material que nos encontráramos conformando frases surgidas de conversaciones propias, de canciones o, simplemente, interjecciones.

La intención inicial no era dedicarnos profesionalmente a ello, pero la motivación por parte de familiares y amigos para continuar en el diseño y elaboración de los carteles, fue lo que nos animó a continuar.

P.- ¿Dónde se encuentra vuestro “centro de operaciones”? ¿Tenéis algún taller o sitio especial donde trabajar?

R.- Contamos con un espacio bastante amplio (que hemos tenido que adecuar) en San Antonio, un pueblo cercano a Requena que está a 60 km de Valencia, ciudad en la que vivimos y donde también damos acabado a los trabajos cuando es necesario.

P.- ¿Qué fue lo que inspiró el nombre de vuestra empresa?

R.- Queríamos que la palabra “madera” estuviera presente y, ya que nuestro inicio fue reutilizando tableros, listones y piezas ya usadas, la conjugamos con el concepto de “dar un giro” (loop) o una vuelta a este material. No fue nada fácil, pero siempre están los amigos para echar una mano.

P.- ¿Cómo es un día normal para los integrantes de Woodyloop?

R.- Normalmente, trabajamos en varios pedidos simultáneamente: preparar presupuestos, cortar madera, lijar, fresar, encolar, mezclar colores para alcanzar el deseado, atornillar, etc. Cuando estamos más relajados, dedicamos tiempo a crear diseños propios y, en cualquier caso, siempre buscamos un hueco para caracterizarnos y fotografiarnos junto a alguno de los carteles para, más tarde, subirlo a las redes sociales.

P.- ¿Cómo aprendisteis a crear? ¿Tenéis algún tipo de formación artística o fuisteis autodidactas?

R.- Fue un familiar dedicado a la carpintería quien introdujo a Álvaro en esta disciplina. Trabajando durante algún verano, aprendió labores propias del oficio y, más tarde, él mismo ha investigado cómo perfeccionar técnicas y avanzar en la materia.

En cuanto a mí, soy escaparatista, y el bricolaje y el trabajo minucioso con las manos, forma parte del día a día en mi ocupación. De todos modos, esto sólo ha sido la base que ha permitido que me introdujera en el ámbito de la artesanía: tengo muchísimo que aprender y ambos descubrimos cómo hacerlo cada día.

P.- ¿Qué pasos debe seguir un potencial cliente interesado en alguna de vuestras creaciones? 

R.- Al hacer piezas únicas y personalizadas, tanto una empresa como un particular se pone en contacto con nosotros vía e-mail, teléfono o mediante las RRSS. Nos expone la idea, el concepto, la frase o la imagen que tiene del asunto y nosotros proponemos opciones adecuadas a la situación.

Esto funciona del mismo modo para un local que necesita un rótulo para la fachada de su negocio, como para quien quiere sorprender a una persona querida con una palabra luminosa que la defina asombrosamente. Para todos los casos, contamos ya con más de ciento cincuenta carteles en los que inspirarse por si se quiere algo similar.

P.– Juguemos ahora a que sois alguno de vuestros clientes. ¿Qué mensaje pondríais en el cartel? ¿Por qué?  

R.- Siempre nos gusta contar con el factor sorpresa en nuestros diseños. Pero haciendo referencia a antiguos trabajos: “Maruja tiene de todo” es un cartel formado por dos tableros de una antigua caballeriza unidos, sobre los que el texto está recortado de latas de aceite oxidadas, recogidas de un barranco quemado. Proponemos que sea la dueña de un ultramarinos de barrio, pero ahí entra también la imaginación de cada uno. Otra de nuestras primeras piezas fue “El c*ño de la Bernarda”, recordando expresiones patrias y uno más reciente, “Bless you!” que es el correspondiente en anglosajón a ¡Salud! cuando alguien estornuda.

P.- ¿Y podríais darnos un ejemplo de encargo que recordéis con especial cariño? 

R.– Sin que parezca un tópico, consideramos cada cartel como una criatura creada con amor, intención y mucha dedicación.No obstante, hay trabajos en los que, indiscutiblemente, debemos invertir más esfuerzo y más horas.

Un pedido que recordamos con especial afecto y satisfacción es el que desempeñamos para los creadores de nuestro logo: Agencia Kids. Listones de madera encolados con más de 50 años de existencia, conformaron una pieza de 4 metros en la que se lee la frase troquelada: “Aquí se hacen las cosas de puta madre”. En la parte trasera, lleva piezas de metacrilato de colores y al final del cartel, la mano de un maniquí con el dedo hacia arriba que advierte de la aseveración en sí. Incluso realizamos un vídeo que colgamos en Youtube del cómo se hizo con escenas un tanto socarronas.

P.– Hacéis letras luminosas, carteles con mensajes, mapamundis, flechas… ¿podemos decir entonces que la madera no tiene límites a la hora de darle forma? 

R.- La madera es un elemento vivo capaz de experimentar múltiples transformaciones de manera natural por el paso de los años, cambios bruscos de temperatura o inclemencias del tiempo, entre otras causas. El aroma a resina de la madera recién cortada, sus vetas sinuosas, nudos, texturas distintas, son propiedades excelentes que permiten trabajarla sola o combinando otros materiales muy especiales como el metacrilato, diferentes tipos de metal y con infinitas posibilidades de iluminación.

P.- Trabajáis con materiales desechados previamente, reciclando. ¿De dónde proceden?

R.- Actualmente, también utilizamos madera nueva por el volumen y envergadura de los pedidos que tenemos. Pero todo el material que reutilizamos, proviene de la calle, de los contenedores de obra, piezas que los vecinos dejan en el portal de los edificios, montes, barrancos, etc. Cualquier momento es adecuado para hacernos con una chapa de nevera vieja, cajones de zapatos o persianas enrolladas de madera.

P.- ¿Creéis que el aprovechamiento de los materiales es lo que da un valor añadido a vuestros productos? 

R.- La estética de los carteles realizados a base de elementos desechados, junto con su propia historia, cuentan con una esencia especial; al menos para nosotros, que conocíamos su aspecto inicial y su proceso de cambio hasta terminarlo. De igual modo, un rótulo con materiales nuevos, puede transmitir sensaciones tan especiales como los anteriores.

P.- Por último, ¿qué tiene la madera que parece que podemos “casarla” con todos los materiales? 

R.- La madera, al margen de tendencias y de modas, permanece pura, sobria y muy elegante. Es así como invita a otros elementos naturales y artificiales a colaborar con ella. Lo cual nos maravilla.