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Las olas tienen nombre propio: Flama. Se trata de un pequeño taller de artesanía en Premià de Mar (al norte de Barcelona) donde se fabrican tablas de surf. Es el proyecto de Sergi Galanó. Para él, la madera es «una forma de expresión, una pasión, un material limpio y sostenible con gran futuro».

PREGUNTA.- ¿Qué significa Flama? 

RESPUESTA.- Mis tablas están hechas de madera (tierra), aire (son huecas) y agua (el medio en el que son usadas). Flama, o llama, es el cuarto elemento, el que simboliza la pasión con la que están hechas mis tablas de surf.

P.- ¿Cómo surge la idea de crear la empresa? – ¿Cuál es la principal razón para volver a usar la madera en las tablas de surf?

R.- Siempre me había atraído la idea de fabricarme una tabla de surf, pero el proceso de laminado con fibra de vidrio, la resina y la química que hay detrás de una tabla de surf convencional me echaban para atrás. Cuando descubrí la madera de paulownia, que es resistente al agua, tuve claro cuál iba a ser mi obsesión durante los próximos años: construir una tabla de madera, 100% orgánica.

P.- Una de las cosas que nos llaman la atención es que vuestras tablas son un 99% orgánicas, debido al producto que usáis para encolar. ¿Creéis que llegará pronto el momento en el que alcancéis el 100%?

R.- El objetivo último de Flama es fabricar tablas 100% orgánicas. Sin embargo, también queremos que sean tablas lo más resistentes y duraderas posible. Decimos que las Flama son 99% orgánicas debido a la cola de poliuretano y al barniz que usamos como protector exterior. Y aunque en el mercado ya existen colas y barnices más respetuosos con el medioambiente, todavía no nos ofrecen las garantías de durabilidad y eficacia requeridos. Pero sabemos que solo es cuestión de tiempo que estos productos evolucionen y nos permitan conseguir el anhelado 100%.

P.- Son resistentes y prácticas, y no podemos negar que más ecológicas que las derivadas del petróleo. Y además de esto, ¿surfear una tabla de madera tiene más encanto?

R.- La capacidad de la madera para disipar y absorber vibraciones es bien conocida en el mundo de la construcción. Por contra, la homogeneidad de las espumas sintéticas que se usan en las tablas de surf convencionales –espumas de poliuretano y similares– tienden a amplificar las vibraciones. En el agua, esto se traduce en un comportamiento mucho más suave y predecible.

Por otro lado, nuestro sistema constructivo tiene ciertas limitaciones. Las Flama, aunque son huecas, son tablas algo más pesadas que las de espuma y fibra. Es por esto que descartamos modelos de tablas para alta competición –que deben ser extremadamente ligeras– y preferimos apostar por diseños que saquen partido a la inercia que aporta ese peso extra; tablas para surfear olas con poca fuerza, para días con mucho viento, o para un estilo de surf más clásico y tranquilo. En otras palabras: la diferencia entre surfear una Flama o una tabla convencional sería algo parecido a lo que diferencia una moto de carreras de una Harley Davidson.

P.- ¿Cómo probáis la resistencia de vuestras tablas?

R.- El proceso de desarrollo de nuestras tablas duró más de un año hasta que dimos con la fórmula perfecta, y el método no fue otro que el de “prueba y error”. Además, dejamos repartidas unas cuantas tablas en distintos lugares de la costa cantábrica para que la gente pudiera probarlas, y poder ver qué tipo de problemas surgían.

El sistema constructivo de Flama es único en el mundo, y desde el principio se desarrolló con unos objetivos muy claros:
- conseguir tablas 100% orgánicas, con el mínimo impacto medioambiental.
- simplificar y minimizar al máximo el proceso de fabricación.
- minimizar el uso de energía.
- fabricar tablas a precios de mercado.
- conseguir la mejor relación peso-durabilidad-comportamiento.

P.- ¿Cómo puede alguien adquirir una Flama? – Hemos visto que no producís “en masa”, sino que vuestros productos se compran por encargo o en ediciones limitadas. ¿Cuántas tablas, aproximadamente, componen una de estas ediciones?

R.- Las Flama son un producto completamente artesanal y cada tabla se fabrica de forma totalmente personalizada según las preferencias, talla, peso y tipo de olas que el cliente quiera surfear. La gente nos localiza a través de internet y nos encargan su tabla directamente, pues no trabajamos con tiendas ni proveedores. En alguna ocasión hemos hecho series limitadas de 3 o 4 tablas, aunque el ritmo de pedidos actual nos deja poco margen para ello.

P.- ¿Qué arboles usáis para fabricar vuestras tablas? ¿De dónde procede la madera?

R.- Las Flama están fabricadas exclusivamente con madera de paulownia. Es una madera de orígen asiático que está viviendo un proceso de expansión Europa vertiginoso, pues su cultivo es muy rentable, especialmente para biomasa. La paulownia es un árbol de rápido crecimiento –en 7 u 8 años ya puede talarse para hacer tablones–, se adapta a todo tipo de climatologías, no consume grandes cantidades de agua e incluso se usa para regenerar suelos degradados o quemados por otros cultivos intensivos. Aunque para nosotros, las cualidades más importantes son su ligereza –entre 250-300 kg/m3– y su resistencia al agua salada. Ésta última característica fue determinante para lanzarme a la aventura de construir una tabla 100% orgánica.

P.- ¿Una tabla de madera implica más cuidados que las de otros materiales?

R.- Yo suelo decir que el cuidado de una Flama es el mismo que deberías dispensar a un suelo parquet. Cada cierto tiempo debería pulirse ligeramente y aplicarle una nueva mano de barniz para suelos de madera, y los golpes o rayas se pueden reparar con masilla u otras técnicas de ebanistería.

P.- Por último, ventajas de tener una tabla de madera…

R.- Además de todo lo mencionado, adquirir una Flama es darle un respiro al planeta; es decirle a al mundo que hay otro modo de hacer las cosas, y que con ingenio el ser humano es capaz de hacer todo lo que se proponga.

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