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¿Cómo sería un “laboratorio de madera”? La respuesta a esta pregunta nos la trae Nimio-Lab, un pequeño estudio de diseño fundado en el año 2012 por el arquitecto y diseñador de productos Francesco Monaco. En él colabora Alejandro Tamayo (también arquitecto y diseñador) y las manos de Paco Antequera inician la magia, ya que trabaja la madera y se encarga de fabricar los prototipos y las piezas que salen directamente desde el estudio. Posteriormente, trabajan con una red de gente y pequeñas empresas que completan las partes que ellos no pueden hacer directamente,

Desde hace tiempo, trabajan principalmente con madera, un material del que “nos gusta un poco todo: su calidez, su tacto, su olor, su versatilidad pero también su irregularidad, sus limitaciones…  es un material natural, vivo, y esto es fascinante”.

PREGUNTA.- Comencemos con un poco de vuestra historia… ¿Cómo nace Nimio?

RESPUESTA.- Nimio-Lab nace como una necesidad de agrupar en un proyecto distintos diseños que veníamos haciendo desde hacía tiempo y de proponer nuevas cosas. Siempre nos han interesado los diseños con historias, que tuviesen algo que contar y siempre hemos querido tener todo el proceso bajo control desde la idea, pasando por la fabricación hasta la comercialización, en una lógica de autoproducción.

Llevábamos años haciendo muebles por encargo directo a personas que nos habían buscado para diseñar y realizar unas piezas en concreto, normalmente piezas con claras intensiones, con peculiaridades, con carácter, en definitivas con historias y queríamos darle la vuelta a esto: diseñar unas piezas que cuentan cosas y que… ‘buscan personas’.

Así nació Nimio-Lab y el primer producto que diseñamos bajo este nombre fue nuestra sillita para niños Glücksstuhl. Fué una colaboración con una tienda de ropa y juegos para niños de Madrid, Glück, una tienda con un espíritu muy particular que intentamos plasmar en nuestro diseño. El encargo era abierto, diseñar una pieza para niños. Entonces nos pusimos a mirar qué hacían los niños de 1, 2 o 3 años cuando interactuaban en casa con los muebles de adultos. Y vimos que les gustaba arrastrar sillas, poner objetos en pequeños agujeros, sacar y poner los cajones, pintarrajear los muebles… y entonces decidimos diseñar una única pieza multifuncional, una silla a su medida que valía para hacer todas aquellas cosas.

Así en general nacen nuestros proyectos. Observando lo que nos rodea y que nos inspira. Por eso decimos que esconden historias.

P.- ¿Qué significa el nombre?

R.- Nimio significa algo insignificante, sin importancia, pero también minucioso o escrupuloso. Esta ambigüedad, esta indeterminación nos gusta. Y nos gusta este tipo de mobiliario: minucioso y a la vez silencioso. Nos fascinan aquellos diseños geniales y tan obvios que parece que siempre han estado allí, el diseño ‘supernormal’ del que hablan Jasper Morrison y Naoto Fukasawa.

P.- ¿Cómo es la rutina diaria de los miembros de Nimio? ¿A qué se dedica cada uno de vosotros?

R.- Básicamente todos hacemos de todo. Pero ‘realmente’ de todo, diseñar, elegir materiales y buscar proveedores, preparar el packaging y los envíos… y no paramos.

P.- ¿Qué maderas utilizáis? ¿De dónde proceden?

R.- Llevamos un tiempo trabajando con tablero contrachapado de abedul porque nos interesaba esta mezcla de sencillez, resistencia, aspecto industrial y desenfadado y esta sensación de abstracto que da una madera clara como el abedul. Pero últimamente estamos trabajando también con el pino, el haya… Cada proyecto pide su material y no estamos cerrados a nada.

P.- Fabricais “muebles que buscan personas”. ¿Cómo son estas personas? ¿Podemos decir que los clientes de Nimio siguen un mismo patrón o son totalmente diferentes entre sí?

R.- Hemos intentado algunas veces definir un perfil de nuestro cliente perfecto con todos sus atributos, esto es muy importante para enfocar el marketing de productos. Pero la realidad siempre nos sorprende.

Una anécdota: nuestra mesita Manuela nació como una solución para los pequeños balcones típicos de los centros de las ciudades españolas, sobre todo Madrid y Barcelona. Estaba pensada como respuesta a una necesidad real porque somos usuarios directos del centro urbano. Nos parecía que tenía un carácter muy español y que estaba asociada a la idea de ‘tomamos una caña … pero en casa’, algo muy de aquí. Después nos dimos cuenta que funcionaban muy bien en Paris y nos sorprendimos cuando empezaron a comprarnos mesitas desde New York, San Francisco o Berlin donde los balcones no son tan pequeños y las costumbres son bastante distintas.

P.- Vuestros diseños son sencillos pero muy cuidados. ¿Qué queréis transmitir con ellos?

R.- Nos gusta la sencillez, el gusto por lo cotidiano, la pequeña escala, lo urbano a través del barrio, las cosas que resultan familiares. Nos gusta pensar que siempre hay un juego de conversaciones con los objetos que nos rodean y que éstos tienen que ver con las imágenes que tenemos en nuestras mentes, con los de momentos que vivimos, con los recuerdos incluso de hace un momento. Así una mesita Manuela es un momento de disfrute, una cámara de fotos en madera el recuerdo de los juegos de nuestros padres, una estantería una maleta llena de cosas en el desván…

P.- ¿A dónde enviáis vuestros muebles? ¿Cuál ha sido el que ha viajado hasta más lejos? ¿A dónde fue exactamente?

R.- Nuestras piezas pequeñas viajan a todo el mundo, especialmente Europa y Estados Unidos. Hace poco enviamos una Glücksstuhl a Japón.

P.- Después de darnos un paseo por vuestro catálogo de productos, nos llama la atención la mesa llamada Manuela. ¿Está inspirado en alguna persona especial?

R.- La mesita Manuela nació en el barro madrileño de Malasaña. Estábamos en una fiesta en casa de amigos en primavera y nos faltaba una mesita de apoyo en estos balcones pequeños típicos de los edificios del siglo XIX o principio del XX. Así nos vino la idea de una pieza sencilla, práctica que dialogase con esos balcones. Y el nombre salió de allí, de Manuela Malasaña, una heroína popular madrileña del levantamiento contra los franceses de Napoleón.

P.- Además de “Manuela”, el resto de vuestros muebles también tienen nombre. ¿Con qué os inspiráis para bautizarlos?

R.- Los nombres de los muebles nacen con el proyecto, son parte del proceso creativo.

P.- ¿Y podríamos decir que tenéis algún producto estrella?

R.- La mesita Manuela es sin duda el producto que más vendemos, seguido por The Walrus Family.

P.- Por último, ¿qué tienen los objetos artesanales que a todos gustan?

R.- Nosotros creemos, quizá ingenuamente, que en el mundo en el que vivimos, ultraestandarizado por las multinacionales, hay todavía espacio para hacer las cosas de otra forma, apostando por la pequeña escala, lo personal, el detalle. Nosotros, desde luego, lo intentamos…