portada-circo-maximo-santiago-posteguillo-909x1394-1Hablemos de literatura. Hablemos de arquitectura, de construcción. De una apasionante novela de traición, guerras y amor en tiempos de la Roma imperial de los Césares. Concretamente, hablemos de «Circo máximo» del escritor Santiago Posteguillo en su página 444. ¿Por qué?. Pues porque en estas páginas Apolodoro mantiene una interesante conversación con Tercio Juliano.

El emperador había ordenado la construcción de un puente sobre el Danubio. Apolodoro, en un principio, había proyectado un puente hecho sólo con piedra pero se dio cuenta que utilizar sólo ese material traería consigo unos cuantos problemas así que hizo saber a Tercio Juliano sus conclusiones: hacía falta madera.

«-No es un puente de piedra, legatus. No estamos haciendo un puente de piedra. La estructura de madera que hemos empezado a construir para salvar el espacio entre el primer pilar y el segundo no es una cimbra; no se trata de un armazón sobre el que luego pondremos dovelas de piedra que sostengan pesados arcos de roca. Esa estructura de madera es el puente mismo(…)».

Lo que quería hacerle ver era, por un lado, la importancia de introducir la madera entre la piedra, entre los pilares, con arcos. Puesto que sin esa intervención, el puente sería una construcción pesada, lenta e inútil. Por otro lado, Apolodoro, quería que Tercio Juliano viese más allá:

«-El río es demasiado fuerte y demasiado poderoso para hacerlo sobre soportes de madera. Por eso estamos construyendo esos enormes pilares con sillares de piedra, pero la distancia entre un pilar y otro la salvaremos con arcos de madera. La madera es más ligera y permite separar mucho más unos pilares de otros. Si el puente fuera todo de piedra, tendríamos que constuir más de cuarenta pilares(…). Tardaríamos más del doble de tiempo».

Además de por su ligereza, Apolodoro atribuye a la madera otras cualidades que la hacen el material perfecto para este tipo de construcción: la resistencia al agua y a la humedad y el menor tiempo necesario para la construcción en comparación con la piedra.

Están constituidos básicamente por una sección curvada hacia arriba que se apoya en unos soportes o estribos y que abarca una luz o espacio vacío. En ciertas ocasiones el arco es el que soporta el tablero (arco bajo tablero) del puente sobre el que se circula, mediante una serie de soportes auxiliares, mientras que en otras de él es del que pende el tablero (arco sobre tablero) mediante la utilización de tirantes. La sección curvada del puente está siempre sometida a esfuerzos de compresión, igual que los soportes, tanto del arco como los auxiliares que sustentan el tablero. Los tirantes soportan esfuerzos de tracción. Desde el hombre consiguió dominar la técnica del arco este tipo de puentes dominó durante siglos.